Unidad

Por Juan-Pablo Calderón Patiño

jpcpEl PRI, el partido histórico mexicano, cumple 81 años. En estricto sentido, festejaría 64 años cuando en 1946 en la campaña del que sería el primer presidente civil de la posrevolución, Miguel Alemán, transitara en algo más que siglas, del PRM al PRI, a un partido que iniciaba su tercera fase histórica.
El Partido Nacional Revolucionario, imán y aglutinador de la los grupos revolucionarios, creó en 1929 no sólo el mayor andamiaje político que otorgó por primera vez al Estado mexicano, las dosis de estabilidad y desarrollo. También inició el peregrinaje del partido heredero de la primera revolución social del siglo XX hacia la figura del omnipotente presidencialismo.

En la ruta, del viejo partido hegemónico, la consigna de Octavio Paz de sentenciar que el PRI si quería conservar el poder tendría que compartirlo, también abría cauce a un nuevo pluralismo democrático, ya sin la condicionante de viejo cuño en que “si se quería hacer política, sólo el PRI es el camino”.

El PRI en la era de

Beatriz Paredes Rangel

La mayor advertencia al PRI por ensanchar la distancia entre gobernados y gobernantes, fue 1968. Una brecha generacional no resuelta como tampoco cerrada en las posteriores generaciones posteriores al 68, sigue siendo una de las realidades que poco han entendido, salvo con excepciones, las diversas dirigencias. O bien, los antiguos “primeros priistas” que eran los presidentes de México, que hasta la elección de Miguel de la Madrid ganaban la elección con casi una tercera cuarta parte de los votos emitidos.

don jesus reyes heroles

Jesús Reyes Heroles, reformador

No fue casual que el reformador y último ideólogo del PRI, Jesús Reyes Heroles, diera a conocer los bosquejos de la apertura política en Chilpancingo, capital política del Estado que en sus montañas estaban refugiadas células guerrilleras.

Tampoco casualidad que el PRI despertará en el 2000 con una derrota presidencial, cuando el lógico desgaste de gobierno fueron rebasadas las luces por las diversas sombras de un PRI ya huérfano de ideología, convertido en promotor de un Estado casi minimalista y sin resolver ecuaciones claves de cómo saber empatar la gobernabilidad democrática con desarrollo.

Plutarco

Calles: el inicio

Hoy el PRI más que celebrar, debe tomar conciencia de que como partido histórico es el jugador más relevante en México. Ello lo convierte en su mayor responsabilidad. Ha pasado una década de la primera derrota, pero ha ganado una década cosechando triunfos municipales y estales además de mantenerse como oposición política respetuosa de lo institucional, aunque no pocas ocasiones, algunos han sacado provecho en tintes colaboracionistas a costa del interés mayoritario de la militancia.

El PRI sabe que sus propias sombras son su mayor enemigo y no sus contrincantes políticos. Reagrupar y forjar nuevos cuadros políticos, abonar en la legalidad, dar fortaleza a lo público, revigorizar su sentido de inclusión social, entender al siglo XXI con ojos en él y no en el siglo pasado, pasa por un ejercicio de unificación que va más allá de unificar a 19 PRI´s de los estados, al PRI del Senado, al de San Lázaro y al de Insurgentes Norte.

La unificación pasa por una auténtica renovación generacional más una refundación ideológica. No se trata de diluir la heterogeneidad, sino de darle inclusión y rumbo. Sólo así podrá dar otro paso histórico a una cuarta nueva etapa histórica. Unificar al PRI es exiliar inmediatismos y es saber ganar la Historia.

Las paredes hablan

Cuando las paredes hablan

* El autor es militante del PRI. Destacado investigador académico y analista político. Sus contribuciones al ejercicio democrático auténtico en la vida interna de su partido son notables.