El medro político y el abandono estatal
Por Javier Corral Jurado
La masacre de jóvenes estudiantes en la Colonia Villas de Salvarcar, en Ciudad Juárez, estremeció al país, enlutando la conciencia nacional. Ha removido sentimientos y ha hecho vibrar una solidaridad social hasta ahora inusitada en torno de la inseguridad que se vive en el Estado de Chihuahua. Ese crimen de la barbarie humana expuso con crudeza – por el nivel de saña contra inocentes y la impunidad del hecho-, la vulnerabilidad total en la que nos encontramos los habitantes de esta entidad.
La estrategia criminal es funesta, pero efectiva: poner de relieve que las autoridades están rebasadas, que el despliegue militar y policiaco no sirve casi de nada, que no contiene, no inhibe, no detiene. Que el operativo conjunto es el más descoordinado, y logra trasladar a la ciudadanía, ante hechos tan cobardes como inexplicables, una idea de fracaso.
Los principales responsables de la política en Chihuahua, particularmente el Gobernador Reyes Baeza, se han encargado de confirmar esa idea pues, en efecto, el deterioro es tal en materia de colaboración entre niveles de gobierno, que volvió el repartidero de culpas, el deslinde de responsabilidades, el pretexto de las competencias, las descalificaciones generales, los reproches, las mentiras y los berrinches. En medio de la tragedia se ha puesto énfasis en encontrar quien es más culpable de lo que sucede.
A diferencia de lo que el propio Gobernador de Chihuahua nos ha reclamado a sus críticos, es importante señalar que el PRI llevó el asunto a la tribuna de la Cámara de Diputados para sacar raja político-electoral de la tragedia, y de paso mostrar el enfado que les causa las coaliciones entre el PRD y el PAN.
En el peor de los medros políticos, reclamaron al Presidente Felipe Calderón una responsabilidad individual, como si fuera exclusiva de su actuación, la ola de violencia que deja saldos como el de Juárez. El Diputado priísta David Penchyna, adujo que las 18 mil muertes en el país se deben a la equivocada estrategia de Calderón. “¿Y saben por qué?, -preguntó-, Porque hay un presidente de México que, más que conocer los asuntos de la seguridad nacional, buscó en una estrategia legitimarse en el poder, porque no se legitimó en las urnas. No se confundan, compañeros, ése es el cáncer de México.”
Así reduce el PRI el problema de la inseguridad, sin hacerse cargo que gobierna en el Estado que concentra el 32% de los homicidios dolosos en el país y que acumula una larga lista de omisiones, de incumplimientos en el ejercicio de sus responsabilidades, no obstante que controla, como acontece ya en muy pocos estados, los tres poderes locales.
He reprochado ese discurso hipócrita que mira la paja en el ojo ajeno, y no la viga en el propio. Que por un lado pide a la federación el apoyo de las fuerzas armadas y luego envía a otros actores del mismo equipo de gobierno a criticar la intervención militar. ¿O no es ese el caso de las declaraciones del Diputado Fernando Rodríguez Moreno?. Dijo que el Presidente de la República decidió la intervención militar en Chihuahua sin consultarlo con el Gobernador, cuando fue éste quien solicitó el apoyo de la federación. Que le pregunte a su jefe el gobernador y que como líder de la mayoría del congreso local trabaje ya en discutir y aprobar las iniciativas que tiene congeladas desde el 23 de octubre del 2008, entre las que se encuentran la Ley Estatal de Extinción de Dominio presentada el 23/Oct/2008, la Ley Estatal de Protección Ciudadana del 17/Feb/2009, la Regulación de Operativos Encubiertos del 29/Jul/2009 y la Ley Estatal en Contra del Narcomenudeo del 31/Ago/2009.
No se cubre la omisión estatal de estos años, trasladando de sede al priismo. Hay datos irrefutables que enmarcan el abandono de las responsabilidades que se buscan eludir con actos mediáticos.
Increíble pero cierto: tuvo mucho mejor desempeño la administración anterior que la actual, también bajo el PRI. Los comparativos así lo confirman.
No obstante que entre el primer año de gobierno de la actual administración estatal y hasta el último año fiscal, el presupuesto para seguridad pública en el estado de Chihuahua ha tenido un aumento de 58.5% por parte de la federación, al comparar la presente con la anterior administración estatal, los principales delitos han aumentado con mucho mayor velocidad que la población total de la entidad. El robo de vehículo y los homicidios prácticamente triplican el crecimiento del número de habitantes.
Chihuahua cuenta con 6,770 elementos operativos de seguridad pública estatales y municipales. Los policías municipales representan 2 de cada 3 elementos de seguridad pública en la entidad. Los elementos de seguridad pública en Chihuahua que han sido dados de baja entre enero de 2006 y noviembre de 2009 representan 2.6 veces el personal operativo policial actual en la entidad.
Desde el inicio de la administración del Gobernador Reyes Baeza (octubre de 2004), y hasta octubre de 2009, el delito de robo ha aumentado 41.3% respecto a la administración anterior durante un lapso similar. Dentro del robo, destaca el de vehículos el cual se duplicó entre ambos períodos en comparación. Los homicidios han aumentado en 74.6% respecto a la administración anterior transcurridos períodos equivalentes. Entre ambos lapsos, los homicidios dolosos crecieron 157.8% es decir, por cada 5 homicidios dolosos denunciados en la pasada administración ahora se registran 13.
Durante la presente administración estatal la Procuraduría de Justicia del Estado, registra 163 casos de secuestro, mientras que el gobierno estatal anterior tuvo 24 denuncias es decir, por cada secuestro registrado antes ahora se reportan casi 6 . Esto es, a pesar de un aumento sostenido en el presupuesto para la seguridad pública en el estado de Chihuahua, los delitos, no sólo no han disminuido sino que acusan una mayor dinámica.
De diciembre de 2006 a diciembre de 2009, en Chihuahua se registran 5,600 ejecuciones de las casi 18 mil que arroja la estadística nacional , es decir que, en la entidad se ha cometido el 31.2% del total de las ejecuciones registradas en todo el país.
El tema de las ejecuciones es un escándalo: aumentaron ocho veces al comparar el 2008 contra el año 2007. Durante el primer bimestre de 2008 las ejecuciones registraron un aumento de más del 100%, con respecto al último bimestre de 2007. Sin embargo, el mayor aumentó se dio en el tercer bimestre de 2008, cuando casi se triplicó el número de ejecutados, al pasar de 137 ejecuciones en el segundo bimestre del año a 358 personas ejecutadas durante el tercer bimestre. Las ejecuciones en Ciudad Juárez, registradas desde el 1 de enero de 2008 y hasta el 31 de diciembre de 2009 representan el 23.34% del total nacional. Una de cada 4 ejecuciones en todo México sucedió en Juárez en ese lapso.
A nivel municipal, Ciudad Juárez ocupa la primera posición nacional en materia de ejecuciones con 3,544 ejecutados, en segundo lugar está la capital del estado con 692 ejecutados y la tercera posición la ocupa el municipio de Hidalgo del Parral con 105 ejecutados.
De ahí que nuestro Estado registre un elevado deterioro de la percepción de seguridad entre la ciudadanía, principalmente en los últimos cuatro años. En una de mis anteriores colaboraciones en el Diario, di a conocer que según la última encuesta del ICESI, Chihuahua es la entidad federativa que ocupa el segundo lugar en percepción de inseguridad con el 83% de los ciudadanos que se sienten inseguros. De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Adicciones 2009, el porcentaje de población que consume alguna droga ilegal en el estado de Chihuahua es 7.5%, mientras que el promedio nacional es 5.2%.
En el caso del consumo de marihuana, el porcentaje de la población que consume el enervante en la entidad es 6.2%, mientras que el promedio nacional es de 4.2%. El porcentaje de la población que consume cocaína en el estado, es 4.8% y el porcentaje de consumo nacional es 2.4%. Con datos proporcionados por el Servicio Médico Forense (SEMEFO) al Sistema de Vigilancia Epidemiológica de las Adicciones (SISVEA), en 2008, 19.8% de las muertes no naturales en Chihuahua sucedieron bajo el influjo de alguna droga.
El desorden en los penales del Estado registra datos que no tienen parangón: del año 2007 al 2009 se han presentado 32 incidencias relacionadas con riñas, motines, homicidios, suicidios, decesos, fugas e intentos de fuga en los centros penitenciarios del estado de Chihuahua, en los cuales se han involucrado 514 internos, y en el mismo periodo se han presentado 5 motines en los centros penitenciarios, en los cuales han participado 157 internos y tres han fallecido. Frente a estos números duros, es fundamental advertir que en Chihuahua la investigación judicial es casi inexistente, cientos de expedientes están olvidados.
Mientras tanto, las capturas de presuntos responsables tienen indicios más en el carácter de chivos expiatorios que de indiciados bajo pruebas ante los tribunales de garantía. La información que dio a conocer ayer el Diario es alarmante: el caso de José Antonio Dolores Chavarría, presentado ante los medios como “halcón” de la masacre de Villas de Salvárcar, no es el primer detenido que la Procuraduría General de Justicia del Estado de Chihuahua exhibe como autor de un delito sin presentar pruebas. Antes que a él, en 2009, la Procuraduría estatal presentó a al menos 36 individuo como autores, en total, de más de 500 homicidios, pero en los tribunales ha presentado cargos por este delito contra 14 de ellos y sólo por alrededor de 70 casos.
Estoy absolutamente consciente que solucionar la grave situación de inseguridad que vive Ciudad Juárez y todo el estado de Chihuahua no es cuestión sólo de estructura policiaca, y menos de soldados custodiando la ciudad, patrullando sus calles, se requiere atender además a una ciudad que lleva décadas reclamando un mejor trato en la repartición del ingreso fiscal, más obras de infraestructura y servicios públicos dignos, entre ellos, el del transporte. Una ciudad a la que durante mucho tiempo se le han regateado los goces espirituales de la cultura, de la intelectual y la física, negándole apoyo a sus creadores, artistas y a los promotores deportivos. No sólo de la maldad innata que habita en el hombre toma la delincuencia sicarios para sus horrores, los “rescata” del ocio, los construye en la pobreza, en la marginación, en el abandono, la humillación, en el contraste de una ciudad que posee algunas de las residencias más lujosas del mundo, rodeada de los cinturones de miseria más inexplicables, colonias populares aún sin el servicio de agua potable.
Ciudad Juárez necesita una mirada más profunda, que vaya más allá de lo militar y lo policiaco y de los montajes mediáticos.
Por supuesto que sostengo, que además de la atención del desarrollo social y la inversión en infraestructura, para la educación, la cultura y el deporte, se hace necesario combatir sin miramientos la corrupción política, desde la que se teje una amplia red de complicidad, base operativa de las mafias del narcotráfico.
He vuelto a llamar la atención sobre la necesidad de blindar las pre-campañas y campañas electorales, como una forma de cerrarle la puerta al dinero de los delincuentes. No es de ahora esta posición, la he sostenido desde siempre y conforme he visto pasar campañas en todos los órdenes, el asunto me ha preocupado más. Aquí mismo escribí hace un par de meses: “Sólo puede enfrentar a la delincuencia el que no tiene cola que le pisen. La menor falla, el mínimo dato comprobable, es utilizado por las mafias del crimen para inhabilitar la acción persecutoria o lo que es peor, conseguir la complicidad.
Por eso postulo que en la lucha contra el narcotráfico, en el combate a la inseguridad y la violencia criminal que se ha desatado en nuestro Estado, la política tiene el deber irrenunciable de dar ejemplo y atajar la ilegalidad y la impunidad, con las consecuencias que de ello se deriven. Y eso empieza por los procesos de elección de los candidatos.
La confianza ciudadana y la necesidad de su participación al llamado estatal de la unidad y la responsabilidad compartida en esta guerra que parece interminable, sólo se ganará en la medida en que las fuerzas políticas sean consecuentes con sus postulados y empiecen por ellas mismas en el cumplimiento de la transparencia absoluta de sus fuentes de financiamiento, así como una rigurosa investigación de la vida y los intereses que representan quienes eventualmente resulten electos candidatos a los puestos de elección popular”.
Este fue, por cierto, uno de los temas que abordé en mi participación de la cámara de Diputados el martes pasado. Hablé del espacio que abren las campañas al financiamiento ilícito y alerté que en ello se encuentra el origen de una buena parte del problema de inseguridad y violencia que se vive en Chihuahua. No es cierto, como se ha dicho, que hice imputaciones directas o personales al Licenciado Reyes Baeza sobre vínculos con el narcotráfico. Hablé de las campañas, y quien quiera tomarse la molestia de conocer la versión completa de este debate y textualmente mis dichos, ahora mismo puede consultarlo en la página de internet de la Cámara de Diputados.
Fue más bien la impericia del Diputado Guillermo Márquez Elizalde (PRI, Delicias, Chih), el que produjo las inferencias e interpretaciones que varios medios tomaron como textuales de mi parte, cuando fueron de él. Esa misma tarde lo aclaré con José Cárdenas (Radio Formula), sin embargo no tuvo eco, y tampoco puedo hacerme cargo de los errores de colegas de otros partidos. Sostengo lo dicho en la tribuna, y a ese debate me ciño.
Esa reacción de proteccionismo inmediato al Gobernador Reyes Baeza, genera más dudas que mis declaraciones. Es parte de un fenómeno que se repite en el Congreso cada que se le alude, o incluso, ni cuando se le menciona. Es memorable, entre las pifias parlamentarias, la de César Duarte Jacquez, que por ese instinto de guardaespaldas que asumen los diputados priístas con sus gobernadores, subió a la tribuna a oponerse a una propuesta de punto de acuerdo que planteaba acciones preventivas para el estado de chihuahua por las bajas temperaturas, y él salió a defender a Reyes Baeza con todo, dando por hecho que lo estaban responsabilizando por el clima de violencia, cuando se trataba del clima ambiental.
Lo que hizo el Diputado Márquez no es comparable con aquel oso del licenciado Duarte, pero demuestra que el pensamiento priísta sobre el gobernador Reyes Baeza tiene un resorte de miedo hasta el ridículo que los hace brincar, en ocasiones sin necesidad. Vea el vergonzoso video de Duarte en You Tube. Es hora de abandonar el medro político, y asumir cada quien las responsabilidades ante el pueblo de Chihuahua. (Publicado en Diario de Chihuahua)




















