El amor tras las huellas de Dante, Baudelaire y Villaurrutia

Don Jose De la Colina

José de la Colina

Por Jaime Pérez Mendoza


“Pero amar es también cerrar los ojos,

dejar que el sueño invada nuestro cuerpo

como un río de olvido y de tinieblas,

y navegar sin rumbo, a la deriva:

porque amar es, al fin, una indolencia”.

Amor condusse noi ad una morte, poema de Xavier Villaurrutia, que rinde homenaje a Dante… y al Amor.

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Al promediar la tarde de aquel día,

Cuando iba mi habitual adiós a darte,

Fue una vaga congoja de dejarte

Lo que me hizo saber que te quería.

Leopoldo Lugones, la primera cuarteta de “Alma venturosa”, uno de los sonetos de Las horas doradas, de 1922.

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Dante entendió muy bien la preeminecia del Amor. En el Infierno, Canto V, compadece a los amantes Francesca da Rimini y Paolo Malatesta:

Amor Condusse noi ad una morte…

Palabras intensas de Francesca ante el silencio lacrimoso de Paolo. Brevísima interpretación del Amor de los amantes en la Divina Commedia de Dante Alighieri.

Paolo y Francisca. Obra de Ary Scheffer

Paolo y Francesca. Al fondo, Dante y Virgilio. Obra de Ary Sceffer, 1835

AMOR CONDUSSE NOI

Alejandro Rossi

Alejandro Rossi

Bello título para un cuento. Así lo decidió José de la Colina, de quien dijo Alejandro Rossi: “Estoy convencido de que José de la Colina es esa ave rara que, a falta de mejor nomenclatura, llamaré “escritor en estado puro”. Aludía también el recordado autor italo-venezolano-mexicano a un rasgo singular del escritor: la “perpetua voracidad… de fijarse en todo”, como el genial Ramón Gómez de la Serna, “…escritor en estado puro si los ha habido, literatura en permanente cocción, cocinero que lo mismo mete en la olla un elefante que un paraguas…”

José de la Colina nació en Santander, España, el 29 de marzo de 1934 y es dueño de una biografía literaria singular: “…Al concluir la guerra civil española, la familia inicia un largo exilio por Francia, Bélgica, Santo Domingo, Cuba y, finalmente, México, donde reside desde 1940”.
Con motivo de su cumpleaños 75, el escritor expresó: “Me asumo como escritor mexicano; en realidad no he sido un exiliado político ni un exiliado de España”, al recibir merecido homenaje en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, con motivo de su cumpleaños 75.
Día memorable, porque sus amigos tuvieron la oportunidad de referirse a él como uno de los más grandes escritores de nuestra Lengua.
Dato muy especial de las reseñas periodísticas del evento es que el novelista Fernando del Paso, sentado entre el público, al pedir la palabra se refirió a De la Colina como “el más grande de todos mis maestros. Yo era un niño tonto con cierta facilidad para escribir, que trabajaba en publicidad, pero absolutamente desorientado en cuestión de lecturas. A la publicidad llegó un amigo mutuo, Antonio Montaña, y entre los dos no sólo me abrieron los ojos en cuanto a la gran literatura, sino que me deslumbraron”.

Traer a cuento

La gran obra de un gran cuentista

El escritor, editor, poeta y gran lector, Adolfo Castañón, habló de los “varios Pepes”: el narrador, el cronista, el testigo, el espectador de cine, el lector, el bibliófilo, el enamorado, el dibujante y el niño eterno. Sus raíces imaginarias cristalizan en “una prosa tersa, sugerente, delicada, sedosa, pero, sobre todo, magnética, con ese magnetismo pegajoso de los sueños”. Antes de entrar al mundo narrativo de José de la Colina, transcribimos las palabras de Alejandro Rossi (Un escritor en estado puro, Obras reunidas, Fondo de Cultura Económica, Abril de 2005): “…Pero no puedo irme de esta página sin intentar siquiera una aproximación. Yo diría que esos personajes leen el mundo como si fuera la continuación de un interminable texto literario. Perciben una calle, un rostro, un gesto desde la literatura, igual que si leyeran su libro preferido o estuvieran enredados en la escritura propia…” Fiel retrato de José de la Colina. Admirado maestro de maestros.

Su magistral cuento AMOR CONDUSSE NOI puede disfrutarse en nuestra página de inicio, en la sección La luna de Lisboa. El cuento introduce, como claves esenciales, versos célebres de Charles Baudelaire.

El cuento se incluye en un libro de culto: La lucha con la pantera, obra que se terminó de imprimir el mes de Octubre de 1962 (Ficción, Universidad Veracruzana). Claro, el Rector en aquel entonces era el gran filósofo y educador veracruzano, Don Fernando Salmerón. Pasaron los años… La lucha con la pantera será siempre una de las más bella obras de la Literatura mexicana.
Juan José Saer afirmaba que él sólo leía por placer. Al leer AMOR CONDUSSE NOI se experimenta el inmenso placer del cuento perfecto, pero es conmovedora la labor profética de su autor: A diferencia del reportero del cuento, uno llora pero triste, sin calma ni serenidad por las implicaciones de la palabra maldito en el mundo de la malignidad. Todo está allí, condensado por la magia de su quehacer literario: la pesadilla de la destrucción del mundo, y el Amor que nos salva, a través de la palabra.
El cuento se publica en El Silenciero, con la debida autorización del autor.

La razón de escoger ese cuento es poderosa: “…La simple y silenciosa mirada…” del maestro poeta que observaba atentamente a la bella muchacha, impúber casi…virgen gótica, a mitad de la lectura de Fray Luis de León, o de Santa Teresa. Y que confeccionaba sonetos como la solución perfecta para enfrentar el horror de la cotidianidad de la vida tan llena de muerte sin belleza, de hipocresía e intolerancia.

El imponente mundo narrativo de José de la Colina recrea los universos literarios de Dante, Baudelaire y Xavier Villaurrutia para dar vida a una obra maestra cuyos temas principales son el Amor y el rechazo total a la miseria espiritual del hombre…peligrosamente inmerso en la “cotidiana cotidianidad de lo cotidiano”.