En el silencio, a veces pasa un Ángel

Hector Varela Unive

El periodista y poeta Héctor Varela Unive

Al editor José Rodríguez Beltrán, director de la revista Progreso, anfitrión de calidad de los trabajos de Héctor.

Por Jaime Pérez Mendoza

Escojo las palabras del poeta venezolano Rafael Cadenas para despedirme. Pero hay otro tipo de despedidas. La misma empresa que lo despojó de su trabajo (Diario de Juárez) se encarga ahora de divulgar, a través de Diario de Chihuahua, la sentida noticia de la muerte del periodista Héctor Varela Unive. Habrá que agradecerles, al menos, que escogieron la mejor foto de Héctor. Gracias al reportero Orlando Chávez, autor de su obituario.

Lo afirmo plenamente convencido: Héctor Varela Unive –por supuesto, junto con Ignacio Rodríguez Terrazas-, fue uno de los más dignos periodistas en la Historia de nuestro querido Chihuahua.

¿Por qué ocultaron tu trabajo Héctor? ¿Por qué desaparecieron tu muerte muchos medios? Así lo hubieras querido. Tantos años de esfuerzo, la vida que se entrega -sin tregua- contra los enemigos de la verdad, para recibir a cambio cartas de renuncia al margen de la legalidad, humillaciones de farsantes y mediocres, y actitudes de indiferencia de los que aman el poder.

Quienes tuvimos el privilegio de conocerte y advertir el brillo de tu alma buena, admiramos el sentimiento de tus inquietudes por un país que siempre ha negado lo que siempre demandaste: pan, justicia y amor para todos-, y lloramos hoy tu muerte invadidos por la dura realidad de ese misterio eterno.

Te recuerdo como poeta y orador sin par en la Preparatoria de Enrique Sánchez Silva, Víctor Orozco Orozco, Miguel Etzel Maldonado, Cecilia Wong, Rogelio Luna Jurado, César Rodríguez Chacón, Antonio Becerra Gaytán, Jaime García Chávez y Claudina Romero de Clague, entre otros eximios maestros.

Te recuerdo en el Novedades del insigne historiador José Fuentes Mares, haciendo pareja genial con el gran fotógrafo Remigio Córdova, a quien tanto lloraste por su partida el día de aquella maldita tromba.

Te recuerdo como hombre enamorado de la vida y del amor. Amante de tus hijos y de tu ejemplar mujer, y de quienes recibieron el fruto de tu inmenso corazón.

Te recuerdo, Héctor, como periodista, fiel mensajero de los hechos, heraldo mítico del acongojado tiempo que viviste.

Te recuerdo, Héctor Varela Unive como hombre consecuente. Siempre del lado de los débiles. Sincero, lector voraz e inteligente, agudo observador de la tristeza de la gente, digno heredero de la conciencia de tu padre, el gran Chapito Varela, legendario luchador obrero.

Y te recuerdo con las palabras del compositor argentino León Gieco, porque quiero, ante tu dolorosa partida, cambiar fe por lágrimas y gritar a los dueños del poder: “Con qué libros se educó esta bestia, con saña y sin alma… ” que destruye conciencias, manipula, asesina sueños e impide que florezca el genio de los grandes seres humanos como tú.

Es cierto, con tantos años de carencias, hasta de lo más indispensable, siempre fuiste ignorado por los dueños de algunos medios, tan intuitivos para vivir de tu talento y tan miserables para regatear el resultado de tus esfuerzos. Y es verdad, Héctor, te dejamos ir. “Dejamos ir a un Ángel, y nos queda esta mierda que nos mata, sin importarle…”

Recuerdo, pues, las palabras de la canción que inmortalizó Mercedes Sosa: “Voy a cubrir tu lucha más que con flores, voy a cuidar tu bondad más que con plegarias…”

Nos queda tu legado de dignidad y de humildad, para nadar a contracorriente y mantener los ojos abiertos en medio de la pesadilla que vivimos. Como dijo Nicanor Parra, a propósito de la muerte del escritor Roberto Bolaño… “lo demás es silencio”. Yo también te entrego, con llanto, los versos de Shakespeare ante la muerte de Hamlet: “Un noble corazón acaba de romperse..que vuelos de ángeles arrullen con su canto tu reposo”.

Hasta siempre, querido Héctor.