La leyenda de un genio de Chihuahua
En La Strada

Zampanó, el cine es como la vida...

Por Jaime Pérez Mendoza

¿Quién, amante del cine, no recuerda a Zampanó y Gelsomina (Anthony Quinn y Giulietta Massina) dirigidos soberbiamente por Federico Fellini en La Strada? ¿Cómo no conmoverse ante la escena final de Zorba El Griego?

El humilde chihuahuense que trabajó en su adolescencia como recolector de frutas, jornalero, bolero y papelerito, fue dirigido por los genios del cine: Elia Kazan, Federico Fellini, Cecil B. de Mille, Luis Buñuel y Michael Cacoyannis -entre otros grandes-, nació el 21 de abril de 1915 en Chihuahua, México.

La generalidad de sus datos biográficos motivaron desde hace muchos años que la tradición oral de los pueblos ubicara su nacimiento en el mineral de Cusihuiriáchi, o en algún lugar apartado de la Sierra Tarahumara. Hay quienes afirman que su apellido paterno era Quintana.

El gran Antonio

El eximio actor

Por el propio Antonhy Quinn el mundo sabe que fue hijo de padre irlandés y madre mexicana. Don Francisco Quinn y doña Manuelita Oaxaca escogieron el nombre de Antonio Rodolfo para su bebé.

Los datos de la Biblioteca Virtual Cervantes son claros y reveladores:

“…Emigró junto a sus padres a los Estados Unidos. Coraje y determinación no fue precisamente lo que le faltó al joven Antonio a la hora de aproximarse a Hollywood, pues la industria del cine estadounidense no era particularmente receptiva a los actores de origen hispano, y según se dice, antes de lograr papeles, Quinn tuvo que trabajar como taxista, matarife, boxeador y camionero. Cambiando su nombre de pila por el de Anthony, se convirtió en un extra característico, adecuado para papeles de guerrero apache, matón o villano corpulento…”

Las nuevas generaciones se han privado de la proyección de sus clásicas interpretaciones. Por fortuna, merced a la miopía o benevolencia de las casas comercializadoras de videos, hoy es posible adquirir a 35 pesos mexicanos, en ediciones originales, La Strada y Zorba El Griego.

El monumento a Antony Quinn

La estatua de Antonhy Quinn en Chihuahua

En abril de 2000, Anthony Quinn fue nombrado Hijo Predilecto de Chihuaha y Chihuahuense distinguido. El homenaje central fue la inauguración de un monumento conmemorativo de seis metros de altura y veinte toneladas de peso. Al acto asistieron, además de las autoridades correspondientes, encabezadas por el entonces gobernador Patricio Martínez García, el célebre actor, acompañado por su esposa Katherine y por dos de sus hijos, Ryan y Antonia.

Proclamó entonces con dignidad y orgullo su origen chihuahuense.

En 1920, los Quinn se trasladaron a Los Ángeles, California en pos de mejores horizontes. Familia pobre y llena de sueños. Antonhy fue bolero y voceador en las plazas y calles angelinas.

Inolvidable en La Strada
Inolvidable en La Strada

Realizó allá estudios de Primaria y Secundaria sin lograr culminar el Bachillerato. La muerte de su padre, en 1926 lo marca para siempre, y lo obliga a realizar diversos oficios para el sostenimiento familiar: peón de hacienda, friegaplatos o mensajero de correo.

Los biógrafos definen aquellos años en la vida de Quinn como el tiempo de un muchacho inteligente, rudo, belicoso y severo en sus modales.

Es interesante acercarse a los anhelos de un genio: Antonhy Quinn intentó trabajar como retratista de estrellas en Hollywood. Pasaba horas y horas copiando las fotos de las glorias del cine que aparecían en periódicos, y les mandaba el fruto de su labor creativa. En una entrevista, el actor recordó que solamente Douglas Fairbanks se interesó por sus bocetos. Un feliz día recibió en un sobre de correo la entonces nada despreciable suma de diez dólares.

Imitaba a estrellas. Pero no llamaba la atención, y volvía cansado a sus viejos oficios: albañil y carnicero.

¡Fue boxeador! Gracias a sus 1,88 metros de estatura, incursionó en el boxeo profesional. Y todo marchaba como miel sobre hojuelas: ganó 16 peleas consecutivas. Pero en el combate número 17 casi lo matan de una severa golpiza en el cuadrilátero.

Y en esa senda de la genialidad, el actor estudió Arte y Filosofía, asignaturas combinadas con clases de dicción. Lleno de inquietudes, con el apoyo de su esposa Silvia, Quinn asistió a cursos de Pintura, Interpretación y Arquitectura. Comienza a despertar, en 1935, el genio de la actuación

Mae West, decisiva en la vida artistica de Quinn

Mae West

Los datos biográficos son, asimismo, hermosos: con el impulso de la mítica Mae West, obtuvo su primer trabajo como extra. Realizó su debut actoril, a los 21 años, en la película The Milky Way (1936) y con un rol en el film Parole (1936). La abuela pudo morir en paz al ver los modestos trabajos del nieto.

Sus interpretaciones iniciales son asombrosas: mafioso italiano, gángster, chino, árabe, filipino o hispano durante la década de 1940. Rodó alrededor de 15 filmes, encasillándose en papeles de hampón, villano y personajes de dudosa reputación. Esto trascendió en la vida real, y la alta sociedad del Hollywood de la época no lo admitía en sus círculos, discriminándolo (Wikipedia dixit).

Quizás uno de los detonadores de su fulgurante carrera se debió a su actuación en el teatro. Memorable fue su presencia en la obra Un tranvía llamado deseo, de Tennessee Williams, hacia finales de la década de los años cuarenta.

Y de allí… para adelante. La cadena de éxitos: ¡Viva Zapata!, del director Elia Kazan, con la que Antonhy Quinn obtuvo su primer Óscar al mejor actor de reparto como Eufemio Zapata.

En 1947 consiguió su primer papel estelar en el film Black Gold, donde personifica a un nativo americano que se convierte en millonario petrolero, contando además con la participación de su esposa Katherine en el film.

David Alfaro Siqueiros

David Alfaro Siqueiros, gran amigo de Antonhy Quinn

Fue gran amigo del muralista camarguense David Alfaro Siqueiros, quien no pudo convencerlo de que su ruta de vida era el arte de la pintura. Feliz decisión vital. En los años cincuenta se consolida como uno de los grandes del cine en La Strada, de Fellini. Por su actuación como el pintor Paul Gauguin obtuvo su segundo Óscar, dirigido por Vincent Minelli en la cinta El loco del pelo rojo, sobre la vida de Van Gogh.

Son notables sus actuaciones en Notre Dame de París, Los cañones de Navarone, Barrabás y Lawrence de Arabia.

Y fue 1964 el año crucial de su vida como actor. Alexis (Zorba El Griego), bajo la dirección del chipiriota Michael Cacoyannis, es considerado hoy como uno de los personajes más conmovedores en la historia del Cine. La música de Mikis Theodorakis fue factor decisivo para que prestigiados críticos escribieran que se halla entre los más bellos y sublimes filmes de todos los tiempos.

Pero su talento no tenía límites: sus interpretaciones en cintas como La hora 25, Los cañones de San Sebastián, Las sandalias del pescador y El secreto de Santa Vittoria, fueron cautivadoras.

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La familia Quinn

Es célebre la nueva versión para la televisión de El viejo y el mar. Luego de varios filmes sin mucha trascendencia, llega al final con una película en la que actúa como capo de la mafia: El Protector, al lado de Sylverster Stallone.

Un dato también muy interesante de su vida es que amó la escultura, la pintura y el diseño de joyería. Sus obras son hoy muy cotizadas y forman parte de importantes colecciones privadas.

Lo apasionaba la ciudad de Barcelona.

Cuando lo homenajearon en Chihuahua, a algún burócrata se le ocurrió servir en la cena de gala, en el Palacio de Gobierno, manjares de alta cocina francesa, ante la protesta del humilde Antonio Rodolfo Quinn Oaxaca: clamó por un plato de carne con chile colorado, frijoles y tortillas de harina.

Dias finales del inmenso actor chihuahuense

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