¿Cuáles son los caminos del arte? ¿Por qué razones encuentra fascinante y misterioso el escritor barcelonés Enrique Vila-Matas un cuadro de Edward Hooper en una habitación del Hotel Roger Smith de Nueva York?. Precisamente, en el catálogo neoyorquino de Chronotopes & dioramas, la instalación de Dominique Gonzalez Foerster en The Hispanic Society of America, Broadway between 155th and 156th Streets, New York City. Septiembre 2009 – Mayo 2010, el gran escritor de culto rinde pleitesía al gran pintor norteamericano.
La obra de Hooper Stairway provoca en Vila-Matas “profunda hipnosis”.
Y es en dicho catálogo donde Enrique Vila-Matas plasma toda su alma de fervoroso admirador del genial artista: “Hay un misterio en este lienzo tan escasamente conocido de Edward Hooper, cuya reproducción el Roger Smith Hotel ha tenido a bien colgar en esta habitación, frente a la cama de los pobres huéspedes.
“Creo que sería capaz de perseguir, hasta donde fuera necesario, la historia de los anteriores inquilinos de este cuarto, la silenciosa historia de cuantos han pasado antes por el mismo lugar obsesivo donde ahora me encuentro y donde permanezco alucinado, casi inmóvil, mirando con extrañeza Stairway…”
Ewdard Hooper nació en Nyack, una tranquila ciudad del estado de Nueva York, el 22 de julio de 1882 y murió en la ciudad de Nueva York el 15 de mayo de 1967.
Hopper realizó en 1900 en la New York School of Art. En ese instituto coincidirá con otros futuros protagonistas del arte americano de principios de los años 1950: Guy Pène du Bois, Rockwell Kent, Eugene Speicher y George Bellows.
Sus influencias más notables en su desarrollo artístico fueron sus maestros William Merrit Chase; Kenneth H. Miller, y Robert Henri.
Tras conseguir su título, Hopper obtuvo su primer trabajo como ilustrador publicitario en la C. Phillips & Company. A partir de su labor como creador independiente, conforma su notable y genial obra pictórica.
En 1933 el Museo de Arte Moderno de Nueva York le consagró la primera retrospectiva, y el Whitney Museum la segunda, en 1950.
Hopper muere el 15 de mayo de 1967 en su estudio neoyorquino, cerca de Washington Square.
LOS RITUALES DE HOOPER
Alex Nortub, admirador incansable de la obra de Hooper nos entrega interesantes y curiosas manifestaciones del genio creador del gran artista norteamericano (Para conocer más detalles de tan fascinante obra, El silenciero.com recomienda ampliamente el sitio de Nortub:
http://www.hoteljuntoalavia.blogspot.com/
El pintor norteamericano Edward Hopper realizaba un ritual cada vez que entraba en su estudio. Se quitaba el sombrero y lo colgaba en una de las aspas de la prensa que utilizaba para hacer grabados. Hacía esto cada día. Aunque minutos más tarde se pusiese a realizar algún grabado y tuviese que dejar su sombrero en otra parte, nunca dejó de colgarlo primero sobre una de las aspas del tórculo. Según contó su mujer Josephine poco antes de morir, Hopper creía que posando allí el sombrero todo iría como la seda en el momento de plantarse ante el lienzo en blanco.
Pero su ritual no terminaba ahí. Hopper tenía una estufa en su taller. Una estufa que, además de ser utilizada para caldear la estancia en la que solía trabajar, le servía para calentar el té. Tras dejar el sombrero sobre una de las aspas del tórculo, posaba la tetera sobre la estufa. En pocos minutos el té estaba listo. Entonces, con desmesurada parsimonia, se sentaba junto al calor de la estufa y, mientras observaba el resultado de las pinceladas realizadas el día anterior, daba breves sorbitos de su tacita de porcelana.
A veces, incluso, al comprobar que el té estuviera a la temperatura adecuada para ser ingerido, soltaba alguna maldición si se quemaba la punta de la lengua.
















1 comentario
jorge montoya says:
Oct 10, 2010
tengo la pintura de Nighthawk como fondo de pantalla…