El cine es como la vida

Ciudad de Dios

Cualquier semejanza con la realidad...

¿Qué ocurre en nuestras ciudades? La cinta de Meirelles nos ofrece muchas respuestas:

FINALES DE LOS SESENTA:

Ninos del mundo

¿Qué hemos hecho?

“Buscapé” tiene 11 años y es sólo un niño más en Cidade de Deus, un suburbio de Río de Janeiro. Tímido y delicado, observa a los niños duros de su barrio, sus robos, sus peleas, sus enfrentamientos diarios con la policía. Ya sabe lo que quiere ser si consigue sobrevivir: fotógrafo.

“Dadinho”, un niño de su misma edad, se traslada al barrio. Sueña con ser el criminal más peligroso de Río de Janeiro y empieza su aprendizaje haciendo recados para los delincuentes locales. Admira a “Cabeleira” y su pandilla, que se dedica a atracar los camiones del gas y hacen otros pequeños robos armados. “Cabeleira” da a “Dadinho” la oportunidad de cometer su primer asesinato. El primero de muchos.

LOS AÑOS SETENTA: “Buscapé” sigue estudiando, trabaja de vez en cuando, y camina por la estrecha frontera que separa el crimen de la vida “honesta”. Dadinho ya tiene una pequeña pandilla y grandes ambiciones. Cuando descubre que el tráfico de cocaína es muchísimo más rentable que el robo se pone a reorganizar su negocio, que pronto florece.

PRINCIPIOS DE LOS OCHENTA:

El arte que salva

El arte que salva

Tras unos intentos de robo fallidos, “Buscapé” finalmente consigue una cámara y así hace realidad el sueño de su infancia. “Dadinho” también ha hecho realidad su sueño: a los 18 años es conocido como “Zé Pequeno”, el narcotraficante más temido y respetado de Río.

Su palabra es ley en Cidade de Deus. Rodeado por sus amigos de la infancia y protegido por un ejército de niños de entre 9 y 14 años, nadie le disputa el poder.

Hasta que aparece “Manu Galinha”. Es entonces que la malignidad hace su parte y siembra la semilla de la destrucción.

Heroe contra la malignidad

Héroe contra la malignidad del mundo

Un cobrador de autobús que fue testigo de la violación de su novia, decide vengarse matando a “Zé Pequeno”. Empieza a correr la noticia y casi de la noche a la mañana un grupo de niños con la misma idea forma un ejército armado. Estalla la guerra en Cidade de Deus. La historia cuenta el drama, la tragedia. La realidad nos dice que años después el gobierno del Presidente Lula Da Silva comprendió que la única manera de acabar con ese drama sería un gigantesco esfuerzo social contra la pobreza, la impunidad y la corrupción.

Meirelles con el Premio Nobel Jose Saramago

Meirelles con el escritor José Saramago

Y se han dado impresionantes pasos a favor de la dignificación de la vida. Gran lección del cineasta Meirelles: el arte, el cine, no sólo como denuncia valiente, sino como factor que enriquece moralmente a la sociedad.

La película, como la realidad, es aterradora, pues ocurre en la cinta lo que nos toca presenciar en las colonias de la periferia o en las asentamientos populares de la mancha urbana, donde los escenarios reales son demoledores: señores que consiguen los favores sexuales de niñas de 13 y 14 años por un pase de cocaína. Testimonios de padres de familia que tienen a un hijo en la cárcel y que no desean que salga porque si lo liberan será víctima de los asesinos de su barrio, bajo las órdenes de un capo de tercer nivel que los contrata para robar carros o matar a humildes puchadores de droga. El cine es como la vida, bien dijo el recordado crítico cinematográfico Emilio García Riera.

El cartel de la premiada cinta brasilena

El cartel de la premiada cinta brasileña